Publicado en: Mie, jul 4th, 2018

Miriam Germán tiene historia; le reclamó a Balaguer en 1993 que el Ministerio Público “deje de acomodar expedientes” y que “cumpla con su deber”

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Wanda Méndez

Santo Domingo.- Audiencia Caso Felix BautistaLa presidenta de la sala penal de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), Miriam Germán Brito, ha demostrado que no es una jueza que se limita a hablar por sentencia. En su trayectoria judicial de 44 años, ha hecho reproches por escrito, ha respondido a cuestionamientos, y ha dejado constancia de su firme postura frente a diversos acontecimientos, especialmente en defensa de su clase, al parecer sin importarle que sus posiciones le generen un enfrentamiento público al más alto nivel.

Las sendas cartas que ha enviado al presidente de la Suprema, Mariano Germán Mejía, y al procurador Jean Alain Rodríguez, a raíz de posiciones del ministerio público en torno al caso de los sobornos de Odebrecht, no ha sido la única vez que ha utilizado esa vía para criticar con responsabilidad y coraje actuaciones que ha considerado inadecuadas.

Hace 25 años, le envió una carta al entonces presidente de la República, Joaquín Balaguer, en la que le respondió enérgicamente por algunos insultos y dudas por una sentencia que emitió a favor de un colombiano.

Germán Brito le enrostró al entonces mandatario que si emitió una sentencia favorable posiblemente fue porque los hechos imputados no fueron demostrados, y no a una actuación contraria a los intereses de la sana administración de justicia. En la comunicación del 15 de septiembre de 1993, la magistrada le dijo a Balaguer que solo cuente con su sentencia condenatoria “cuando el Ministerio Público cumpla su obligación de probar y los que investigan dejen de acomodar expedientes para luego rasgarse las vestiduras”.

Le señaló que los principios son para ser aplicados independientemente de la valoración que le merezca el eventual beneficiario. Indicó en esa oportunidad que solo pretende hacerlo sin pasión, pero también sin miedo, porque no está entre sus deberes enviar a un ciudadano a la cárcel por un mero indicio y una simple sospecha.

“Le escribo sencillamente porque teniendo hijos conocidos quiero que les conste que su madre no tuvo formación, ni temperamento para callar ante el insulto gratuito, importando poco la jerarquía de quien lo profiriese, ni para dejar al incierto de una página en blanco la respuesta responsable”, puntualizó Germán Brito en esa comunicación,  al fenecido líder del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) cuando dirigía el Poder Ejecutivo.

Varios párrafos de esa misiva han sido publicados en internet.  La jurista Yildalina Tatem Brache publica algunos de forma íntegros,  en un artículo de opinión, en el que defendió la entereza y transparencia con que se ha manejado la magistrada en sus 44 años en la judicatura.  El periodista Euri Cabral también leyó algunos párrafos en un programa radial.

Al Procurador

La más reciente carta, con tono elevado, se la envió Germán Brito al procurador Jean Alain Rodríguez, cuestionando  la postura asumida tanto por el representante del ministerio público como la directora especializada de Persecución de la Corrupción, Laura Guerrero Pelletier, por las declaraciones que dio sobre las recusaciones al juez especial de la instrucción, Francisco Ortega Polanco, que  presentaron varios imputados en el caso Odebrecht.  Consideró que el procurador es el responsable de los insultos y descalificaciones que entiende infirió Guerrero Pelletier contra 15  jueces de la SCJ.

En la misiva, fechada del lunes, 2 de julio del 2018, la jueza expuso al procurador que él y su subordinada (Laura) prefirieron usar la soberbia, “nos insultan a todos, y no a cualquier tribunal, a la Suprema Corte de Justicia, que no somos mejores que nadie, pero al igual que cualquiera  otro tribunal estamos obligados a decidir con imparcialidad”.

Le dijo que “creen que todo se resuelve poniendo una implacable presión mediática”, lo cual entiende  no funciona a la larga y que tampoco es aceptable. Le expuso que parece como si su propósito fuera crear una pugna que los lleve a un mal de fondo.

“Para ustedes hubiese sido más honorable que en el improbable  caso de que la Suprema Corte de Justicia hubiere elegido a un juez que no fuera el magistrado Ortega, hacer uso de la recusación que no es como ustedes dicen un mecanismo de retardar procesos, sino una garantía que persigue que las partes (ustedes son una) tengan un juez imparcial y ustedes son una parte nada más ni nada menos”, señaló la jueza en la misiva al procurador.

Le advirtió al procurador que con la “incontinencia verbal de quien jerárquicamente depende de usted, ni siquiera reparó en que su accionar la colocaba como posible de violación de la ley 6132 (sobre expresión y difusión del pensamiento)”.

“Si no olvidamos las reglas de las instituciones ligadas al quehacer de la justicia, no hay súbditos, por tanto, ni usted, i la distinguida señora Laura Guerrero Pelletier tienen derecho a dirigirse a nosotros como si fuéramos sus súbditos entre cuyos deberes están el soportar insultos injustificados”,  reprochó.

Señaló que si ponderara esos insultos,  presentaría excusas, sin embargo concluyó que  “eso no lo espero, la soberbia no permite este tipo de decisión.

El lunes en la noche,  la Procuraduría aclaró  en un comunicado que en ningún momento se ha referido a las actuaciones de los jueces que conforman la SCJ  y que “bajo ningún criterio la procuraduría, ni en esta ni otras discusiones, personalizaría una referencia de tal nivel de sensibilidad”.

Puntualizó que la titular del PEPCA se ha referido exclusivamente a las actuaciones de algunos imputados del caso Odebrecht y no de los jueces, en virtud de informaciones fidedignas, evidencias documentales y contundentes que maneja la institución con respecto a la intención de éstos de que fuera designado un juez flexible o favorable a causas y objetivos particulares.

Al presidente SCJ

Anteriormente, la jueza también envió una carta al presidente de la SCJ, reclamándole por  la actitud permisiva que entiende ha tenido frente a las “faltas de respeto” y “desconsideraciones”  del ministerio público.

“Señor Presidente, le reclamo firmemente que en su condición de cabeza del Poder Judicial no continúe con la actitud permisiva frente a faltas de respeto, desconsideraciones, cada uno de nosotros, miembro de este cuerpo, merecemos que usted asuma la respuesta adecuada frente a sugerencias aviesas, afirmaciones desconsideradas, el  Ministerio Público en todos los estamentos es lo que es; una parte del proceso, y si a veces tomamos frente a abogados, irrespetuosos una respuesta ríspida, no veo la razón para que sea diferente con el Ministerio Público, ambos son partes”, le exigió la jueza al presidente de la SCJ.

Señaló que en su condición de miembro de la SCJ, espera que su presidente  asuma su papel, tras expresarle que “entre nuestros deberes no está  callar ante el insulto, después de todo, masoquistas no somos”.

La carta de Germán Brito provocó una reacción inmediata del presidente de la SCJ. El lunes le respondió públicamente,  advirtiendo que ningún juez, ni  ministerio público tiene que decirle cómo debe de actuar, ya que él lo hace como Dios lo inspira y como su conciencia le mande, y que no aceptará intromisión.

“El Ministerio Público no tiene por qué entrometerse en las acciones del Poder Judicial ni ningún juez tiene que decirle al presidente de la Suprema Corte de Justicia cómo debe actuar”, expresó en tono molesto Germán Mejía.

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