Publicado en: Jue, Jul 26th, 2012

Evita sigue despertando pasiones a los 60 años de su muerte

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Con la presentación de un billete de 100 pesos con su imagen de perfil, el Gobierno argentino se sumó el miércoles a la conmemoración del 60º aniversario de la muerte de Eva Duarte de Perón, Evita, uno de los más poderosos símbolos político y cultural de este país. «Es un homenaje que nos debíamos todos los argentinos», dijo la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner al exhibir el papel moneda. «Lo que la convirtió en un personaje inmortal fue haber sido una humildemujer de pueblo que tomó la decisión de cambiar las cosas en favor de la gente a costa de su propia vida», añadió. Para Kirchner, las reivindicaciones sociales por las que luchó Evita «adquieren relevancia en medio de la crisis que ocurre en el mundo».

 

zoomLa presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, descubre una imagen del nuevo billete de 100 pesos, con la imagen de Eva Duarte de Perón, el miércoles, en Buenos Aires.

La presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, descubre una imagen del nuevo billete de 100 pesos, con la imagen de Eva Duarte de Perón, el miércoles, en Buenos Aires. Alberto Raggio | AP

La efeméride ha sido impulsada con fuerza por el Gobierno más ‘evitista’ de Argentina desde que recuperó la senda institucional. Libros, películas, obras de teatro, programas educativos, acompañan una evocación que trasciende los límites oficiales.

La muerte de Eva Perón fue uno de los grandes acontecimientos de la Argentina de posguerra. Un cáncer la fulminó a los 33 años. El país se detuvo aquel 26 de julio de 1952. Eran las 20.25 de la noche. Una voz anunció con gravedad que la presidenta «había entrado en la inmortalidad». Una Argentina lloró desconsolada. Otra, festejó la muerte de «la yegua», evidenciando la controversia que despertaba y despierta su figura.

FUERZA POLÍTICA

El ascenso de Evita tuvo un condimento en donde las pasiones y los sueños se entremezclan. Una hija bastarda y aspirante a actriz llega a la cumbre del poder político al enamorarse del entoncescoronel Juan Perón. A su lado se convierte en el emblema plebeyo de un Gobierno que combinará las profundas reformas en el plano social con una política implacable hacia sus adversarios. Los años de Eva son pocos pero estremecedores. Su figura adquiere fuerza tutelar entre 1946 y 1951. Viste como sus glamurosas enemigas. Viaja a España para llevar la ayuda argentina a la dictadura franquista. Promueve el voto femenino. En 1951, debe abandonar su candidatura a vicepresidenta por presión castrense. Ante una multitud que le pide lo contrario, deja una de sus frases memorables: «Renuncio a los honores pero no a la lucha».

La ‘segunda vida’ de Evita empieza tras su muerte. El peronismo quiere levantar un gran monumento en su nombre. El proyecto se vuelve tan gigante como irrealizable. Viene el golpe de Estado de setiembre de 1955. Su cuerpo, que había sido embalsamado, es secuestrado y vejado por los militares que habían proclamado «ni vencedores ni vencidos». Una ley prohíbe mencionarla, lo mismo que al «tirano prófugo». Los militares enviaron el féretro a Italia para que no fuera objeto de adoración. El general Perón, que vivía cómodamente en su exilio madrileño y franquista, recuperó el cuerpo después que la guerrilla peronista asesinara, en 1970, a Pedro Eugenio Aramburu, uno de los generales que lo había derrocado.

Evita era ya el símbolo de una juventud que imaginó tener un líder revolucionario. La tercera esposa de Perón, Isabel Martínez, también rendiría culto a la difunta. Su mayordomo y jefe espiritual, José López Rega, la había convencido de que podía traspasarle el alma y sus atributos. «Perón, Evita, la patria socialista», gritarían unos. «Perón evita la patria socialista», responderían otros. La discusión –que era algo más que semántica– terminó a balazos. Las situaciones, tan dramáticas como delirantes, quedaron reflejadas en la novela de Osvaldo Soriano ‘No habrá más penas ni olvido’.

EL MUSICAL Y LOS HOMENAJES

El golpe de Estado de marzo de 1976 hizo otra vez de Eva Duarte una figura peligrosa. En medio de la dictadura más atroz, los argentinos se enteraron de que Andrew Lloyd Webber y Tim Riceestrenaban en Londres un musical inspirado en la «abanderada de los humildes». El disco con las canciones de ‘Evita’ comenzó a circular de mano en mano. En su versión castellana, en la voz de Paloma San Basilio. «Qué gran circo, qué gran show, Argentina, qué conmoción, por una actriz que ha muerto y es Eva Perón», cantaba la estrella española.

El país recuperó su senda institucional en diciembre de 1983 y Evita ganó la paz definitiva. En 1984 se estrena la primera película posdictadura, ‘Quien quiera oír que oiga’, de Eduardo Mignona. «Si la historia la escriben los que ganan, quiere decir que hay otra historia», canta Lito Nebbia para explicar lo que se propone el director del filme.

Los homenajes institucionales se van sucediendo con los años. Enterrada en el cementerio de la Recoleta, donde descansa esa «oligarquía» que Evita tanto detestaba, su panteón es un punto obligado de cualquier circuito turístico.

EL ESPEJO DE KIRCHNER

Los peronistas, en sus diferentes versiones, conservadoras, populistas, nostálgicas, la siguen venerando. Cristina Fernández de Kirchner no deja de mirarse en su espejo. Como Eva, divide opiniones con aquella intensidad que se creía olvidada. Tal vez por ello ordenó la confección de dos enormes retratos del gran mito. Los semblantes engalanan el Ministerio de Salud. De un lado, se ve a la Eva apacible. Del otro, la que rugía a sus adversarios.

Sin embargo ha sido en el mundo de la cultura donde Eva ha encontrado la mejor forma de perduración. ‘Esa mujer’, de Rodolfo Walsh, es uno de los cuentos más importantes de la literatura argentina. En pocas líneas recrea la búsqueda del cuerpo de la innombrable. Tomás Eloy Martínez la llevó a la novela en ‘Santa Evita’. Copi la puso en escena en París. Su ‘Evita Perón’ es un travesti. Leónidas Lamborguini escribe su poema ‘Eva Perón en la hoguera’. ‘Evita vive’, de Néstor Perlongher, se ha convertido en un cuento blasfemo. Escrito en 1975, cuando el cadáver era repatriado a Buenos Aires por la ultraderecha peronista, en Argentina no pudo divulgarse hasta la llegada de la democracia. La Eva de Perlongher recorre bares de mala muerte. La policía la encuentra con drogadictos. La quieren detener. Esa Eva quiere «un lote de marihuana» para que los pobres «andaran superbien». Su publicación fue un escándalo, pero de un revuelo menor al rodaje en Buenos Aires de la ‘Evita’ de Alan Parker con Madonna y Antonio Banderas. Los peronistas se sintieron más ofendidos con la película que con el neoliberal y ‘evitista’ expresidente Carlos Menem.

El billete de 100 pesos con su rostro le da, ahora, otra connotación a la efeméride. La moneda, dijo Kirchner, comenzó siendo estrictamente conmemorativa. «Pero yo voy a pedir que se arbitren todas las medidas para que este sea el nuevo billete de cien pesos», anunció la presidenta. Cuando eso ocurra la figura de Eva en el billete reemplazará a Julio Argentino Roca, un personaje que también enfrenta opiniones. «Sin quitarle méritos a nadie ustedes saben que la historia es compleja, pero después de 200 años de moneda, es la primera vez que una mujer aparece en un billete», justificó Kirchner. FUENTE ELPERIODICO.COM

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