Publicado en: Sáb, May 3rd, 2014

Un delfinario contra viento y marea

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La aprobación de un nuevo delfinario en el Este ha provocado objeciones entre ambientalistas, que cuestionan la pertinencia de agregar más ofertas de este tipo a la zona, y al mismo tiempo, los procesos que siguió el Ministerio de Medio Ambiente para dar la licencia ambiental.

Se trata del delfinario «Dolphin Discovery», a instalarse en el complejo Downtown Punta Cana, que pretende desarrollar la empresa Construcciones y Minería Virgen de La Altagracia, S. R. L. (Conmivial) en unos terrenos localizados entre el Bulevar Turístico del Este, carretera Verón-Bávaro, cruce Coco Loco, en el municipio Verón.

Según se lee en la licencia original del proyecto, número 0245-13, del 03 de junio de 2013, las especificaciones de Downtown incluían un complejo turístico conformado por una plaza comercial de 70 locales, área corporativa, zona hotelera, de esparcimiento, de entretenimiento y un área cultural-educacional, que refería parques temáticos, pero no especificaba un delfinario.

El propio promotor del proyecto, Ramón Fernández, así lo reconoce, cuando dice: «Nosotros vamos trayendo inversionistas, de acuerdo a como se nos va dando el negocio… los negocios van surgiendo en la medida que uno tiene una conceptualización del proyecto; ahora qué sucede, se presentó la oportunidad, y nosotros entendemos que es interesante».

Con esta oportunidad de negocio, y apenas dos meses después de obtenida la licencia, los promotores pidieron a Medio Ambiente una modificación para incluir el delfinario y permisos para importar ocho ejemplares.

Atendiendo a este pedimento, un mes más tarde, una comisión interdisciplinaria de técnicos del Ministerio realizó una inspección in situ: la conclusión fue que el lugar solicitado (ubicado a pocos metros de la concurrida vía, una discoteca y de una estación de gasolina) no cumplía con las características y condiciones ambientales que puedan satisfacer los criterios establecidos en el Proceso de Evaluación Ambiental, y en la Resolución 01-2008 sobre Tenencia, Manejo y Exhibición de Especies de Mamíferos Marinos en la República Dominicana.

«Por lo tanto», dijeron los técnicos, «no se puede incorporar esta facilidad dentro de una propuesta que es para un desarrollo inmobiliario, diferente a un delfinario (con unos criterios específicos) y por demás, con características incompatibles: bomba de gasolina, contaminación acústica, polvo, vibración de suelo, etc)».

Sugieren cambio de lugar

Esta información le fue remitida al promotor por la viceministra de Gestión Ambiental, Zoila González, en una carta fechada el 21 de noviembre de 2013, en la que, además, le solicitaba proponer otra área para su delfinario.

Pero al parecer bastó con que el promotor moviera el proyecto, para que el Ministerio le modificara la licencia. El nuevo documento, dado el 28 de enero pasado, que es muy explicativo en lo concerniente a las otras partes del proyecto, como por ejemplo, la plaza comercial, es bastante escueto a la hora de tratar al delfinario, del que sólo expresa: «También abarca la incorporación y construcción de un delfinario, con un área aproximada de 5,000 metros cuadrados, el cual alojará ocho delfines».

La intención inicial de los promotores -que fue rechazada por los técnicos- era instalar el delfinario a pocos metros del transitado Bulevar del Este, en la misma línea donde estará la discoteca, y donde ya funciona la estación de combustible. En una visita al lugar, DL pudo observar que aún queda la excavación que se usaría para el estanque, y se constató que efectivamente, como dijeron los técnicos, el ruido del tránsito es alto, especialmente por 15 reductores de velocidad, que aumentan el sonido de los vehículos al pasar.

Desde el Ministerio de Medio Ambiente no se ofreció ninguna constancia que indique que se hizo una evaluación técnica del nuevo espacio sugerido por los promotores, que evidenciara que sí cumple con los requisitos.

A raíz de una solicitud de DL, la Dirección de Comunicaciones remitió copia de un informe que coincide en contenido con el que rechazaba la instalación del delfinario. Sin embargo, en este último se le agregaron unas «conclusiones finales» que dicen: «Luego de la desestimación al lugar inicial propuesto para la instalación del delfinario, se solicitó al Viceministerio de Áreas Protegidas y Biodiversidad indicar la factibilidad de que los promotores presentaran una alternativa diferente. Los promotores presentaron un lugar alterno, el cual fue aprobado por el Viceministerio de Áreas Protegidas y Biodiversidad».

Acto seguido se lee: «Ver anexo comunicaciones», pero las mismas no fueron dadas por la institución.

En una carta enviada por el viceministro de Áreas Protegidas, Daneris Santana, a la viceministra de Gestión Ambiental, Zoila González, se entiende que es esta última la que informa a Santana sobre el cambio de lugar. Santana entonces responde: «En tal sentido tenemos a bien informarle que nos complace saber que se ha cambiado de lugar el delfinario, alejándolo de las fuentes de ruido y vibraciones. No tenemos más observaciones, siempre que se cumpla con lo que dispone el reglamento de tenencia y manejo de mamíferos marinos en cautiverio».

Una línea es insuficiente

Para el biólogo marino Enrique Pugibet, director del Centro de Investigaciones de Biología Marina de la UASD, y ex director del Acuario Nacional, «la introdu- cción de una línea de texto no es suficiente para modificar una licencia de un proyecto inmobiliario, que incluya un área para mamíferos marinos».

«Sobre todo» -afirma- «porque las instalaciones para tenencia de mamíferos marinos deben cumplir con criterios técnicos definidos, requisitos que deben ser cumplidos, y que están establecidos en los procedimientos de evaluación de impacto ambiental».

Desde hace un tiempo, sectores ambientalistas ligados al área marina, han cuestionado la pertinencia de abrir más delfinarios, no porque estén opuestos al cautiverio, sino por la necesidad de que se aclaren las reglas.

Actualmente en el Este, entre Bávaro y Cabeza de Toro, hay tres delfinarios, todos ubicados a menos de 10 kilómetros, según comprobó DL, de donde estaría Downtown.

Pugibet no cree que el argumento de atraer más turistas sea válido en este caso, ya que en el Este existe una gran oferta que, a su entender, no se corresponde con la demanda.

Según dijo, los delfinarios en el país tienen visitas programadas de alrededor de media hora, con un máximo de 20 personas con cada delfín. «Esto sería 40 personas por hora, para un máximo de 120 personas por cada delfín, que interactúa con ellos cada día. Con alrededor de 70 delfines disponibles al día para programas interactivos habría en oferta 8,400 disponibilidades de actividad al día para visitantes a los parques temáticos. En la actualidad y operando a máxima capacidad, los cuatro delfinarios existentes (en el país) no llegan a mil visitantes diarios», declaró.

Su temor es que se llegue a una saturación que termine perjudicando la calidad de vida de los mamíferos en cautiverio.

Los promotores

Aunque el promotor del proyecto, Ramón Fernández, afirma que tienen todos los permisos necesarios para operar, hay aspectos que no están del todo claros sobre las características del delfinario, que sería, según la norma nacional, del tipo «cerrado». Por ejemplo, ya tienen autorización para importar los delfines desde isla Tórtola, pero todavía no definen algo tan importante como si el agua para los estanques será extraída del subsuelo o directamente del mar. En el primer informe de los técnicos de Medio Ambiente se dice que el delfinario se abastecería de agua de mar a través de una línea de succión, pero cuando se le preguntó a Fernández, si se mantenía esta posibilidad, dijo: «Puede ser que sí, todo depende del nivel freático que nosotros tengamos para succionar del mar». Asegura que el lugar tendrá todos los estándares, porque será construido y mantenido por la franquicia mexicana Dolphin Discovery, con 14 delfinarios en ese país. Y además, dice, «porque como inversionista no va invertir en algo que no sea factible». Aclara que trata de que accionistas de otros delfinarios sean socios del suyo para que no haya competencia. En tanto, atribuye los cuestionamientos a su proyecto, a «personas que no les interesa que tengamos un delfinario en la zona». FUENTE DIARIOLIBRE.COMDELFINARIO

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